La gestión sostenible de nuestro negocio se puede lograr con buenas comunicaciones con los colaboradores de nuestro negocio  (clientes internos) para formar  una actitud y ambiente de servicio aceptable, y hacia el cliente externo (el que compra el producto o renta los servicios que ofrece nuestro negocio) , en una buena comunicación interactiva en ambos sentidos, personal, por correo, teléfono fijo o celular  o bien por medio de  Internet, no sólo para conocer su nivel de satisfacción sino para establecer y determinar sus verdaderas necesidades y expectativas, logicamente el servicio de alta   calidad del servicio.

Si una empresa desea clasificar a sus clientes y medir el grado de satisfacción y de relación que se ha establecido con ellos, podemos llegar a una interesante matriz que nos muestra los diferentes tipos de clientes en cuatro cuadrantes: enemigos, aquellos que hablan mal de la empresa porque no están satisfechos y tampoco hemos logrado establecer vínculos con ellos; los mercenarios, que están satisfechos pero no hay relación establecida con ellos, por lo tanto a cualquier mejor oferta de la competencia se van; los rehenes, clientes con los cuales se han establecido relaciones pero no están satisfechos (empresas de Internet, TV por cable, bancos, etc.) y los verdaderos apóstoles que hablarán bien y nos recomendarán, ya que están satisfechos y tenemos vínculos estrechos que incluso crean barreras contra el cambio.

clientes-interno-y-externos

En estos tiempos ya no hablamos de compradores o usuarios, sino de clientes en el mejor sentido de la palabra. Si alguien tiene una relación comercial con nosotros, debemos incorporarlo a nuestra organización del negocio que tengamos y tratar de no perderlo nunca. El objetivo de la organización no es sólo vender, sino ganar y mantener clientes, y eso sólo se logra mediante el marketing relacional. Hay que tener información sobre sus necesidades, deseos, comportamientos y expectativas y él debe sentirse especial: una relación con el cliente no existe hasta que el cliente reconoce que existe.

Debe sentir que nos importa, que nos hemos tomado la molestia de ver qué compra y no compra, qué le interesa y cómo servirle mejor. Necesitamos que se sienta querido y de esa forma obtendremos realmente su confianza y fidelidad, cosa que no se logra a través de campañas publicitarias o promociones pasajeras.

Definitivamente, si un cliente no siente una empresa como suya, no se le puede fidelizar y si no lo podemos fidelizar no tendremos clientes satisfechos, leales y rentables.

En conclusión cuida a tus clientes y empleados, por que de lo contrario el negocio no funcionara en equipo, y para que una empresa funcione correctamente, tenemos que tratar como de la familia desde el es el corazón del negocio el comprador cliente externo hasta el que cuida el estacionamiento cliente interno del negocio.

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